El sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) es el sector de la economía mundial con el mayor crecimiento. Sin embargo, el acceso a las nuevas tecnologías no es equitativo para las mujeres ya que deben superar obstáculos de orden ideológico, sistémico e institucional para poder acceder a las oportunidades de empleo que ofrece el sector.

La desigualdad entre sexos es evidente en el sector TIC. Según la Comisión Europea (CE) solo un 7% de los 30 millones de empleados del sector son mujeres. El barómetro del Sector Tecnológico en Cataluña 2017 precisa que, en España, sólo un 15% de los profesionales del sector de las TIC son mujeres.

Los datos de ocupación del INE demuestran que la posición de la mujer en el sector tecnológico es minoritaria y, no ha evolucionado en los últimos años.

¿Por qué tiene la mujer un “papel residual” en el sector de las TIC?

Existen diversos motivos para explicar el alejamiento de las mujeres de las carreras profesionales con más futuro en los próximos años:

  • Falta de formación de talentos femeninos en el sector

La Unión Europea recalca la necesidad de fomentar el interés en carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) para poder responder al fuerte crecimiento previsto en la demanda de profesionales en los próximos años. En España, solo el 25% de los graduados son mujeres en estas carreras universitarias.

Diferentes estudios demuestran que, desde la educación primaria, se crea una brecha entre los niños y las niñas en cuanto a su percepción de las matemáticas, base de la formación tecnológica. Esta brecha está fomentada por criterios socioculturales.

  • “Invisibilidad” femenina

Según Núria Agell, Directora del Departamento de Operaciones, Innovación y Data Sciences de ESADE:

El desequilibrio entre hombres y mujeres en el sector TIC podría también explicarse por la falta de referentes femeninos en áreas científicas y tecnológicas, sea en los centros de formación o en las empresas. Los protagonistas del mundo de los negocios y la administración deben actuar conjuntamente para incentivar un cambio cultural en los sectores tecnológicos.

  • Construcción de género, estereotipo de la mujer trabajadora

Varios estudios han permitido entender los estereotipos que relacionan género y tecnología. Estos estereotipos se mantienen o se destruyen en el día a día, gracias a interacciones, a menudo lingüísticas. Por ejemplo, el cambio de nombre de una carrera tecnológica puede impactar directamente en la presencia de las mujeres. En la carrera de “Licenciatura en Informática”, había 40% de mujeres matriculadas; al cambiar el nombre a “Ingeniería Informática”, se redujo el porcentaje progresivamente hasta casi un 10%.

La baja representación de las mujeres en el sector de las TIC también está relacionada con fenómenos de discriminación. Efectivamente, el estereotipo de género desvaloriza el talento y las competencias de las mujeres en las profesiones numéricas. De esta forma, las mujeres tienen menos oportunidades de carrera, y más dificultades para integrar redes de formación.

Desafío del sector TIC y medidas para incorporar las mujeres

El bajo número de mujeres en las profesiones de las TIC es un desafío para las empresas y la sociedad. Las mujeres participan poco en la concepción de productos y procedimientos relacionados con las TIC que constituyen una fuente mayor de innovación y desarrollo de nuestra sociedad. Sin embargo, las mujeres constituyen un potencial de crecimiento sin explotar, según la CE. Las empresas que han puesto en marcha una política de diversidad siguen con dificultades para contratar mujeres en estas profesiones técnicas.

Es necesario un cambio cultural ya que el estereotipo de género también está consolidado por las mujeres. En este sentido, se han puesto en marcha varios programas para incentivar la inscripción de las mujeres en la tecnología:

Incrementar la presencia de las mujeres en las profesiones tecnológicas es imprescindible para cubrir las futuras necesidades de profesionales del sector TIC. Una mayor concienciación de la necesidad de inclusión social de las mujeres permitirá su inserción en las TIC gracias a un cambio cultural y a las nuevas prácticas del sector.

 

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